LA LEY

LEGISLACION

 
Clínica veterinaria De la Fuente
 

Ley 50/1999, de 23 de diciembre sobre Régimen Jurídico de la Tenencia de

Animales Potencialmente Peligrosos

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

A diferencia de la mayor parte de países europeos, en España apenas existen

normas sobre animales potencialmente peligrosos, no obstante darse unas

circunstancias análogas a las de aquellos países que han adoptado medidas

específicas en la materia.

Por ello, con el fin de garantizar adecuadamente la seguridad pública, atribuida al

Estado en virtud de lo dispuesto en el artículo 149.1.29ª de la Constitución, sin

perjuicio de las competencias, que, de acuerdo con sus Estatutos, tengan atribuidas

las Comunidades Autónomas, en materia de protección de personas y bienes y

manteniendo el orden público, se hace preciso regular las condiciones para la

tenencia de animales que puedan manifestar cierta agresividad hacia las personas

por una modificación de su conducta a causa del adiestramiento recibido y a las

condiciones ambientales y de manejo a que son sometidos por parte de sus

propietarios y criadores.

De este modo, la presente Ley aborda la tenencia de animales potencialmente

peligrosos, materia objeto de normas municipales fundamentalmente, cuya regulación

a nivel estatal se considera conveniente debido a que la proliferación de la posesión

de animales salvajes en cautividad, en domicilios o recintos privados, constituye un

potencial peligro para la seguridad de personas, bienes y otros animales.

Por otra parte, diversos ataques a personas, protagonizados por perros, han

generado un clima de inquietud social y obligan a establecer una regulación que

permita controlar y delimitar el régimen de tenencia de perros potencialmente

peligrosos.

Se considera que la peligrosidad canina depende tanto de factores ambientales

como de factores genéticos, de la selección que se haga de ciertos individuos,

independientemente de la raza o del mestizaje, y también de que sean

específicamente seleccionados y adiestrados para el ataque, la pelea y para inferir

daños a terceros. Así, perros de razas que de forma subjetiva se podrían catalogar

como «peligrosos» son perfectamente aptos para la pacífica convivencia entre las

personas y los demás animales, incluidos sus congéneres, siempre que se les hayan

inculcado adecuadas pautas de comportamiento y que la selección practicada en su

crianza haya tenido por objeto la minimización de su comportamiento agresivo.

Partiendo de esta premisa, el concepto de perro potencialmente peligroso

expresado en la presente Ley no se refiere a los que pertenecen a una raza

determinada, sino a los ejemplares caninos incluidos dentro de una tipología racial

concreta y que por sus características morfológicas, su agresividad y su acometida,

son empleados para el ataque o la pelea, así como los animales nacidos de cruces

interraciales entre cualquiera de éstos y con cualquiera de otros perros. En todo caso,

y no estando estos perros inscritos en ningún libro genealógico reconocido por el

Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, ya que no son de raza pura sino

procedentes del mestizaje indiscriminado, las características en profundidad de todos

ellos serán concretadas de forma reglamentaria para que puedan ser reputados como

potencialmente peligrosos.

Por todo ello, con el fin de minimizar los riesgos de futuras molestias y ataques a

seres humanos, y a otros congéneres u otras especies animales que en algunos

casos han conllevado su muerte, se hace necesario regular el régimen de tenencia de

los animales considerados potencialmente peligrosos, y limitar, asimismo, las

prácticas inapropiadas de adiestramiento para la pelea, o el ataque y otras

actividades dirigidas al fomento de su agresividad.

CAPÍTULO I

Disposiciones generales

Artículo 1. Objeto

1. La presente Ley tiene por objeto establecer la normativa aplicable a la tenencia

de animales potencialmente peligrosos para hacerla compatible con la seguridad de

personas y bienes y de otros animales.

2. La presente Ley no será de aplicación a los perros y animales pertenecientes a

las Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Cuerpos de

Policía de las Comunidades Autónomas, Policía Local y empresas de seguridad con

autorización oficial.

3. La presente Ley se aplicará sin perjuicio de lo establecido en la legislación

vigente en materia de especies protegidas.

Artículo 2. Definición

1. Con carácter genérico, se consideran animales potencialmente peligrosos todos

los que, perteneciendo a la fauna salvaje, siendo utilizados como animales

domésticos, o de compañía, con independencia de su agresividad, pertenecen a

especies o razas que tengan capacidad de causar la muerte o lesiones a las

personas o a otros animales y daños a las cosas.

2. También tendrán la calificación de potencialmente peligrosos, los animales

domésticos o de compañía que reglamentariamente se determinen, en particular, los

pertenecientes a la especie canina, incluidos dentro de una tipología racial, que por

su carácter agresivo, tamaño o potencia de mandíbula tengan capacidad de causar la

muerte o lesiones a las personas o a otros animales y daños a las cosas.

Artículo 3. Licencia

1. La tenencia de cualesquiera animales clasificados como potencialmente

peligrosos al amparo de esta Ley requerirá la previa obtención de una licencia

administrativa, que será otorgada por el Ayuntamiento del municipio de residencia del

solicitante, o, con previa constancia en este Ayuntamiento, por el Ayuntamiento en el

que se realiza la actividad de comercio o adiestramiento, una vez verificado el

cumplimiento de, al menos, los siguientes requisitos:

a) Ser mayor de edad y no estar incapacitado para proporcionar los cuidados

necesarios al animal.

b) No haber sido condenado por delitos de homicidio, lesiones, torturas, contra la

libertad o contra la integridad moral, la libertad sexual y la salud pública, de

asociación con banda armada o de narcotráfico, así como ausencia de sanciones por

infracciones en materia de tenencia de animales potencialmente peligrosos.

c) Certificado de aptitud psicológica.

d) Acreditación de haber formalizado un seguro de responsabilidad civil por daños

a terceros que puedan ser causados por sus animales, por la cuantía mínima que

reglamentariamente se determine.

Este precepto se desarrollará reglamentariamente.

2. Las Comunidades Autónomas y las Corporaciones locales serán competentes

según los respectivos Estatutos de Autonomía y legislación básica de aplicación para

dictar la normativa de desarrollo.

Artículo 4. Comercio

1. La importación o entrada en territorio nacional de cualesquiera animales que

fueren clasificados como potencialmente peligrosos al amparo de esta Ley, así como

su venta o transmisión por cualquier título estarán condicionadas a que tanto el

importador, vendedor o transmitente como el adquirente hayan obtenido la licencia a

que se refiere el artículo anterior.

2. La entrada de animales potencialmente peligrosos procedentes de la Unión

Europea deberá ajustarse a lo previsto en la presente Ley, sin perjuicio de lo

establecido en la normativa comunitaria.

3. La introducción de animales potencialmente peligrosos procedentes de terceros

países habrá de efectuarse de conformidad con lo dispuesto en Tratados y Convenios

internacionales que le sean de aplicación y ajustarse a lo dispuesto en la presente

Ley.

4. Las operaciones de compraventa, traspaso, donación o cualquier otra que

suponga cambio de titular de animales potencialmente peligrosos requerirán el

cumplimiento de, al menos, los siguientes requisitos:

a) Existencia de licencia vigente por parte del vendedor.

b) Obtención previa de licencia por parte del comprador.

c) Acreditación de la cartilla sanitaria actualizada.

d) Inscripción de la transmisión del animal en el Registro de la autoridad

competente en razón del lugar de residencia del adquirente en el plazo de quince días

desde la obtención de la licencia correspondiente.

5. Todos los establecimientos o asociaciones que alberguen animales

potencialmente peligrosos a que se refiere la presente Ley, y se dediquen a su

explotación, cría, comercialización o adiestramiento, incluidos los centros de

adiestramiento, criaderos, centros de recogida, residencias, centros recreativos y

establecimientos de venta deberán obtener para su funcionamiento la autorización de

las autoridades competentes, así como cumplir con las obligaciones registrales

previstas en el artículo 6 de esta Ley.

6. En aquellas operaciones de importación, exportación, tránsito, transporte o

cualquiera de las previstas en los apartados anteriores que no cumplan los requisitos

legales o reglamentariamente establecidos, la Administración competente podrá

proceder a la incautación y depósito del animal hasta la regularización de esta

situación, sin perjuicio de las sanciones que pudieren recaer.

7. Cuando las operaciones descritas en los apartados anteriores se refieran a

animales incluidos en las clasificaciones de especies protegidas, les será, además, de

aplicación la legislación específica correspondiente.

CAPÍTULO II

Obligaciones de los propietarios, criadores y tenedores

Artículo 5. Identificación

Los propietarios, criadores o tenedores de los animales a que se refiere la

presente Ley tendrán la obligación de identificar y registrar a los mismos en la forma y

mediante el procedimiento que reglamentariamente se determine.

En el caso de animales de la especie canina la identificación, con la debida

garantía, es obligatoria sin excepciones.

Artículo 6. Registros

1. En cada municipio u órgano competente existirá un Registro de Animales

Potencialmente Peligrosos clasificado por especies, en el que necesariamente habrán

de constar, al menos, los datos personales del tenedor, las características del animal

que hagan posible su identificación y el lugar habitual de residencia del mismo,

especificando si está destinado a convivir con los seres humanos o si por el contrario

tiene finalidades distintas como la guarda, protección u otra que se indique.

2. Incumbe al titular de la licencia la obligación de solicitar la inscripción en el

Registro a que se refiere el número anterior, dentro de los quince días siguientes a la

fecha en que haya obtenido la correspondiente licencia de la Administración

competente.

3. En cada Comunidad Autónoma se constituirá un Registro Central informatizado

que podrá ser consultado por todas las Administraciones públicas y autoridades

competentes, así como por aquellas personas físicas o jurídicas que acrediten tener

interés legítimo en el conocimiento de los datos obrantes en el mismo. A estos

efectos se considerará, en todo caso, interés legítimo el que ostenta cualquier

persona física o jurídica que desee adquirir un animal de estas características.

4. Cualesquiera incidentes producidos por animales potencialmente peligrosos a lo

largo de su vida, conocidos por las autoridades administrativas o judiciales, se harán

constar en la hoja registral de cada animal, que se cerrará con su muerte o sacrificio

certificado por veterinario o autoridad competente.

5. Deberá comunicarse al Registro municipal la venta, traspaso, donación, robo,

muerte o pérdida del animal, haciéndose constar en su correspondiente hoja registral.

6. El traslado de un animal potencialmente peligroso de una Comunidad Autónoma

a otra, sea con carácter permanente o por período superior a tres meses, obligará a

su propietario a efectuar las inscripciones oportunas en los correspondientes

Registros municipales. En todo caso el uso y tratamiento de los datos contenidos en

el Registro será acorde a lo dispuesto en la Ley Orgánica 5/1992, de 29 de octubre .

7. En las hojas registrales de cada animal se hará constar igualmente el certificado

de sanidad animal expedido por la autoridad competente, que acredite, con

periodicidad anual, la situación sanitaria del animal y la inexistencia de enfermedades

o trastornos que lo hagan especialmente peligroso.

8. Las autoridades responsables del Registro notificarán de inmediato a las

autoridades administrativas o judiciales competentes, cualquier incidencia que conste

en el Registro para su valoración y, en su caso, adopción de medidas cautelares o

preventivas.

9. El incumplimiento por el titular del animal de lo preceptuado en este artículo será

objeto de la correspondiente sanción administrativa, de conformidad con lo dispuesto

en el artículo 13 de la presente Ley.

Artículo 7. Adiestramiento

1. Queda prohibido el adiestramiento de animales dirigido exclusivamente a

acrecentar y reforzar su agresividad para las peleas, y ataque en contra de lo

dispuesto en esta Ley.

2. El adiestramiento para guarda y defensa deberá efectuarse por adiestradores

que estén en posesión de un certificado de capacitación expedido u homologado por

la autoridad administrativa competente.

3. Los adiestradores en posesión del certificado de capacitación deberán

comunicar trimestralmente al Registro Central informatizado la relación nominal de

clientes que han hecho adiestrar a un animal potencialmente peligroso, con

determinación de la identificación de éste, debiendo anotarse esta circunstancia en el

Registro, en la hoja registral correspondiente al animal e indicando el tipo de

adiestramiento recibido.

4. El certificado de capacitación será otorgado por las Administraciones

autonómicas, teniendo en cuenta, al menos, los siguientes aspectos:

a) Antecedentes y experiencia acreditada.

b) Finalidad de la tenencia de estos animales.

c) Disponibilidad de instalaciones y alojamientos adecuados desde el punto de

vista higiénico-sanitario, de protección animal y de seguridad ciudadana.

d) Capacitación adecuada de los adiestradores en consideración a los requisitos o

titulaciones que se puedan establecer oficialmente.

e) Ser mayor de edad y no estar incapacitado.

f) Falta de antecedentes penales por delitos de homicidio, lesiones, torturas, contra

la libertad, o contra la integridad moral, la libertad sexual y la salud pública, de

asociación con banda armada o de narcotráfico, así como ausencia de sanciones por

infracciones en materia de tenencia de animales potencialmente peligrosos.

g) Certificado de aptitud psicológica.

h) Compromiso de cumplimiento de normas de manejo y de comunicación de

datos.

Artículo 8. Esterilización

1. La esterilización de los animales a que se refiere la presente Ley podrá ser

efectuada de forma voluntaria a petición del titular o tenedor del animal o, en su caso,

obligatoriamente por mandato o resolución de las autoridades administrativas o

autoridades judiciales, y deberá ser, en todo caso, inscrita en la correspondiente hoja

registral del animal.

2. En los casos de transmisión de la titularidad, el transmitente de los animales

deberá suministrar, en su caso, al comprador o receptor de los mismos la certificación

veterinaria de que los animales han sido esterilizados.

3. El certificado de esterilización deberá acreditar que dicha operación ha sido

efectuada bajo supervisión veterinaria, con anestesia previa y con las debidas

garantías de que no se causó dolor o sufrimiento innecesario al animal.

Artículo 9. Obligaciones en materia de seguridad ciudadana e higiénicosanitarias

1. Los propietarios, criadores o tenedores deberán mantener a los animales que se

hallen bajo su custodia en adecuadas condiciones higiénico-sanitarias y con los

cuidados y atenciones necesarios de acuerdo con las necesidades fisiológicas y

características propias de la especie o raza del animal.

2. Los propietarios, criadores o tenedores de animales potencialmente peligrosos

tendrán la obligación de cumplir todas las normas de seguridad ciudadana,

establecidas en la legislación vigente, de manera que garanticen la óptima

convivencia de estos animales con los seres humanos y se eviten molestias a la

población.

Artículo 10. Transporte de animales peligrosos

El transporte de animales potencialmente peligrosos habrá de efectuarse de

conformidad con la normativa específica sobre bienestar animal, debiéndose adoptar

las medidas precautorias que las circunstancias aconsejen para garantizar la

seguridad de las personas, bienes y otros animales, durante los tiempos de transporte

y espera de carga y descarga.

Artículo 11. Excepciones

Cuando las circunstancias así lo aconsejen, podrán establecerse excepciones al

cumplimiento de determinadas obligaciones de los propietarios en casos de:

a) Organismos públicos o privados que utilicen estos animales con una función

social.

b) Explotaciones agrarias que utilicen perros de guardia, defensa y manejo de

ganado, así como actividades de carácter cinegético, sin que los mismos puedan

dedicarse, en ningún caso, a las actividades ilícitas contempladas en la presente Ley.

c) Pruebas de trabajo y deportivas con fines a la selección de los ejemplares que

participan en las mismas y que están autorizadas y supervisadas por la autoridad

competente, con exclusión de los ejercicios para peleas y ataque, según lo dispuesto

en esta Ley.

Artículo 12. Clubes de razas y asociaciones de criadores

1. Los clubes de razas y asociaciones de criadores oficialmente reconocidas para

llevar los libros genealógicos deberán exigir, en el marco de sus reglamentos, las

pruebas de socialización correspondientes a cada raza, con el fin de que solamente

se admitan para la reproducción aquellos animales que superen esas pruebas

satisfactoriamente, en el sentido de no manifestar agresividad y, por el contrario,

demostrar unas cualidades adecuadas para su óptima convivencia en la sociedad.

2. En las exposiciones de razas caninas quedarán excluidos de participar aquellos

animales que demuestren actitudes agresivas o peligrosas. Quedará constancia de

estas incidencias en los registros de los clubes y asociaciones correspondientes y

para los perros potencialmente peligrosos deberán comunicarse a los registros a que

se refiere el artículo 6 de la presente Ley por parte de las entidades organizadoras.

CAPÍTULO III

Infracciones y sanciones

Artículo 13. Infracciones y sanciones

1. Tendrán la consideración de infracciones administrativas muy graves las

siguientes:

a) Abandonar un animal potencialmente peligroso, de cualquier especie y cualquier

perro, entendiéndose por animal abandonado, tanto aquel que vaya preceptivamente

identificado, como los que no lleven ninguna identificación sobre su origen o

propietario, siempre que no vayan acompañados de persona alguna.

b) Tener perros o animales potencialmente peligrosos sin licencia.

c) Vender o transmitir por cualquier título un perro o animal potencialmente

peligroso a quien carezca de licencia.

d) Adiestrar animales para activar su agresividad o para finalidades prohibidas.

e) Adiestrar animales potencialmente peligrosos por quien carezca del certificado

de capacitación.

f) La organización o celebración de concursos, ejercicios, exhibiciones o

espectáculos de animales potencialmente peligrosos, o su participación en ellos,

destinados a demostrar la agresividad de los animales.

2. Tendrán la consideración de infracciones administrativas graves las siguientes:

a) Dejar suelto un animal potencialmente peligroso o no haber adoptado las

medidas necesarias para evitar su escapada o extravío.

b) Incumplir la obligación de identificar el animal.

c) Omitir la inscripción en el Registro.

d) Hallarse el perro potencialmente peligroso en lugares públicos sin bozal o no

sujeto con cadena.

e) El transporte de animales potencialmente peligrosos con vulneración de lo

dispuesto en el artículo 10 de esta Ley.

f) La negativa o resistencia a suministrar datos o facilitar la información requerida

por las autoridades competentes o sus agentes, en orden al cumplimiento de

funciones establecidas en esta Ley, así como el suministro de información inexacta o

de documentación falsa.

3. Las infracciones tipificadas en los apartados anteriores podrán llevar aparejadas

como sanciones accesorias la confiscación, decomiso, esterilización o sacrificio de los

animales potencialmente peligrosos, la clausura del establecimiento y la suspensión

temporal o definitiva de la licencia para tenencia de animales potencialmente

peligrosos o del certificado de capacitación de adiestrador.

4. Tendrán la consideración de infracciones administrativas leves, el

incumplimiento de cualquiera de las obligaciones establecidas en la presente Ley, no

comprendidas en los números 1 y 2 de este artículo.

5. Las infracciones tipificadas en los anteriores números 1, 2 y 3 serán

sancionadas con las siguientes multas:

-Infracciones leves, desde 25.000 hasta 50.000 pesetas.

-Infracciones graves, desde 50.001 hasta 400.000 pesetas.

-Infracciones muy graves, desde 400.001 hasta 2.500.000 pesetas.

6. Las cuantías previstas en el apartado anterior podrán ser revisadas y

actualizadas periódicamente por el Gobierno.

7. El ejercicio de la potestad sancionadora corresponde a los órganos de las

Comunidades Autónomas y municipales competentes en cada caso.

8. Se considerarán responsables de las infracciones a quienes por acción u

omisión hubieren participado en la comisión de las mismas, al propietario o tenedor

de los animales o, en su caso, al titular del establecimiento, local o medio de

transporte en que se produzcan los hechos, y en este último supuesto, además, al

encargado del transporte.

9. La responsabilidad de naturaleza administrativa prevista en este artículo, se

entiende sin perjuicio de la exigible en las vías penal y civil.

10. En los supuestos en que las infracciones pudieran ser constitutivas de delito o

falta, la autoridad competente podrá acordar la incautación del animal hasta tanto la

autoridad judicial provea acerca del mismo, debiendo dar traslado inmediato de los

hechos al órgano jurisdiccional competente.

Disposición adicional primera. Obligaciones específicas referentes a los perros

Para la presencia y circulación en espacios públicos de los perros potencialmente

peligrosos, será obligatoria la utilización de correa o cadena de menos de dos metros

de longitud, así como un bozal homologado y adecuado para su raza.

Disposición adicional segunda. Certificado de capacitación de adiestrado

Las Comunidades Autónomas determinarán, en el plazo de seis meses, las

pruebas, cursos o acreditación de experiencia necesarios para la obtención del

certificado de capacitación de adiestrador.

Disposición adicional tercera. Ejercicio de la potestad sancionadora

El procedimiento sancionador se ajustará a los principios de la potestad

sancionadora contenidos en la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen

Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común,

así como al Real Decreto 1398/1993, de 4 de agosto, que aprueba el Reglamento

para el ejercicio de la potestad sancionadora, sin perjuicio de las normas autonómicas

y municipales que sean de aplicación.

Disposición transitoria única. Registro municipal

Los municipios, en el plazo de seis meses a partir de la entrada en vigor de esta

Ley, deberán tener constituido el Registro municipal correspondiente y determinar la

forma en que los actuales tenedores de perros potencialmente peligrosos deberán

cumplir la obligación de inscripción en el Registro municipal y el mecanismo de

comunicación de altas, bajas e incidencias a los Registros Centrales informatizados

de cada Comunidad Autónoma.

Disposición final primera. Título competencial

Los artículos 4 y 9.1 de la presente Ley tienen carácter básico, al amparo de lo

dispuesto en el artículo 149.1.13ª y 16ª de la Constitución, que atribuye al Estado

competencia en materia de bases y coordinación de la planificación general de la

actividad económica y bases y coordinación general de la sanidad.

Los restantes artículos se dictan con el fin de garantizar adecuadamente la

seguridad pública atribuida al Estado en virtud de lo dispuesto en el artículo 149.1.29ª

de la Constitución, sin perjuicio de las competencias que, de acuerdo con sus

Estatutos, tengan atribuidas las Comunidades Autónomas, en materia de protección

de personas y bienes y mantenimiento del orden público.

Disposición final segunda. Habilitación

Se faculta al Gobierno para dictar cuantas disposiciones sean necesarias para el

cumplimiento y ejecución de la presente Ley.

Disposición final tercera. Entrada en vigor

La presente Ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín

Oficial del Estado».

LEY DE TENENCIA DE ANIMALES POTENCIALMENTE PELIGROSOS